Sicilia es el mundo, decía sciascia, y lo es también en camilleri por la desbordante vitalidad de este costumbrismo jocoso, irreverente y festivo. vigàta, 1890. salvatore barbabianca es uno de los principales productores de azufre gracias a las malas artes que ha empleado en su negocio, esto es: robando y estafando. su mortal enemigo, ciccio lo cascio, no le va a la zaga, y los dos se enfrentan en una pelea desquiciada por ver cómo atender el pedido de un barco ruso para cargarlo con el dichoso mineral. la espera del barco y su fatal llegada al puerto involucran al pueblo entero, que llegará a confundir la peor de las tragedias con un acto de intercesión divina. con un hilo de humo, camilleri vuelve a su particular visión del mundo, socarrona y teatral, desde un remoto rincón de la italia recién unificada, donde lo mismo se preocupan por garibaldi que por la producción de azufre en medio de unos enredos ingenuos, eróticos y mafiosos, que parecen construir la razón de ser de estos sicilianos vehementes. un retrato inteligente y costumbrista de la vida cotidiana de vigàta y de sus habitantes que oscilan siempre entre lo grotesco y lo tragicómico.
