Tener un monstruo palpitante y mordiente alojado en un lugar tan íntimo como un bolsillo tal vez pueda asustar a algunos. pero no a inés. inés le da la bienvenida. ahí fue cuando metí las manos en el bolsillo del delantal y sentí algo peludo, tibio y que además, mordía. y se desencadena la historia. tener un monstruo palpitante y mordiente alojado en un lugar tan íntimo como un bolsillo tal vez pueda asustar a algunos. pero no a inés. inés le da la bienvenida. porque inés, tan flaquita y silenciosa, tan titubeante, tan pequeña, tiene un deseo muy...
